‘Cutouts’, el tercer álbum de The Smile, llega en un contexto de alta productividad para Thom Yorke, Jonny Greenwood y Tom Skinner. Este trabajo sigue a Wall of Eyes, publicado a principios de 2024, y fue grabado en las mismas sesiones, lo que sugiere una continuidad creativa entre ambos discos. Sin embargo, Cutouts no es una mera extensión de su predecesor; más bien, apunta hacia una dirección más ecléctica, donde las estructuras menos convencionales y el juego instrumental cobran protagonismo.
La naturaleza casi improvisada del disco se percibe desde su apertura con Foreign Spies. Este tema es un viaje que comienza con sintetizadores melancólicos y la voz tenue de Yorke, desplegando gradualmente una atmósfera ambigua. En lugar de ofrecer una conclusión clara, la pieza parece disolverse en el éter, dando paso a Instant Psalm. Aquí, The Smile introduce una textura acústica con guitarras que dialogan con arreglos de cuerdas, creando una tensión orgánica, alejada de las formas más sintéticas del tema anterior.
La idea de tensión y resolución, de no conformarse con una única dirección sonora, es un hilo conductor a lo largo del disco. Zero Sum, con su ritmo acelerado y su base percusiva, marca uno de los momentos más energéticos del álbum. La colaboración entre los tres miembros se siente más palpable en esta pieza, donde Skinner impulsa la composición con una batería que respira y se expande, mientras Greenwood explora una guitarra más frenética. La yuxtaposición de la letra, donde Yorke menciona Windows 95, ofrece un curioso contraste entre lo trivial y lo grave, jugando con la percepción del oyente sobre lo que se toma en serio en esta pieza.

Uno de los aspectos más notables de Cutouts es su capacidad para moverse entre géneros y estados de ánimo sin perder cohesión. Aunque el álbum no busca una unidad narrativa o temática clara, se mantiene firme en su exploración de distintas sonoridades. Colours Fly, por ejemplo, destaca por su influencia de escalas orientales y un trasfondo percusivo que coquetea con ritmos africanos, mientras que Tiptoe opta por una estética más contenida, con cuerdas y piano que construyen una atmósfera densa y melódica.
El carácter impredecible de las canciones es parte de la identidad de The Smile en este disco. Eyes & Mouth, con sus cambios rítmicos y una guitarra que serpentea entre acordes, es otro de los puntos fuertes del álbum. La banda se adentra aquí en terrenos cercanos al post-punk, recordando momentos de intensidad de trabajos anteriores, pero con una energía renovada, en parte gracias a la creatividad percusiva de Skinner.
Sin embargo, no todo en Cutouts se encuentra en la frontera de lo experimental. Hay también una contención estratégica en piezas como No Words, donde los sintetizadores y las guitarras conviven con un bajo profundo y una percusión minimalista. La voz de Yorke en este tema se siente más introspectiva, contrastando con la energía más cruda de otros cortes. El álbum cierra con Bodies Laughing, un tema que, aunque más sencillo en estructura, deja una sensación de melancolía y reflexión, destacando la habilidad del trío para conjugar momentos de simplicidad con texturas complejas.
A nivel temático, Cutouts mantiene cierta ambigüedad. Las letras de Yorke no ofrecen una narrativa concreta, sino más bien fragmentos de pensamientos que parecen emerger del subconsciente, a veces desconectados, otras veces encriptados. Esta falta de claridad no es un defecto, sino más bien una característica intencionada que contribuye a la sensación de fluidez y apertura en todo el disco. Cada canción invita al oyente a interpretar su propio significado, mientras la música ofrece pistas que guían, pero no definen.
Cutouts no es un disco inmediato. Sus matices se revelan con cada escucha, desafiando al oyente a prestar atención a los pequeños detalles: los sintetizadores que se esconden en el fondo, las progresiones armónicas que parecen disolverse antes de alcanzar una resolución. En este sentido, el álbum recompensa la paciencia, ofreciendo una experiencia que se expande con el tiempo.
The Smile demuestran en Cutouts su capacidad para seguir evolucionando como banda sin las restricciones de sus otros proyectos. Es un disco que se mueve entre lo improvisado y lo calculado, entre la energía desbordante y la calma, desafiando constantemente las expectativas. Aunque no es una obra que busque unificar todos sus elementos bajo una temática o sonido concreto, su diversidad y la libertad creativa con la que está hecho lo convierten en un trabajo intrigante y que vale la pena explorar a fondo.

Portada del disco.
