cadet capela se complace en presentar A.K.A. PSYCHOPOMP, la segunda exposición individual de Bill Saylor en París
En esta nueva serie de pinturas al óleo y dibujos inéditos, el artista revela un universo donde la energía cruda y vibrante del mundo contemporáneo cobra vida.
cadet capela se complace en presentar A.K.A. PSYCHOPOMP, la segunda exposición individual de Bill Saylor en París, dos años después de The Freaks Are Stealing Our Sunshine, la muestra inaugural del segundo espacio de la galería. En esta nueva serie de pinturas al óleo y dibujos inéditos, el artista revela un universo donde la energía cruda y vibrante del mundo contemporáneo cobra vida. Estas obras exploran temas universales y actuales, haciendo eco de la magia de la tierra y la vida, al tiempo que revelan superficies y texturas fascinantes.
Bill Saylor se sumerge en un panteón de criaturas fantásticas y símbolos atemporales que entablan un diálogo con mitologías antiguas y problemas ecológicos actuales. En el centro de la exposición se encuentran tres segadores con cabezas de doble cráneo, descritos como “menos ominosos, más democráticos”. Estas figuras, que han formado parte de la práctica en papel de Saylor durante más de dos décadas, hacen su debut en lienzo, marcando un cambio pivotal en su trayectoria artística. Heraldos del paso a otro mundo, estos segadores resuenan claramente con el título de la exposición y, conjeturalmente, con las transiciones ecológicas.
Junto a estas poderosas figuras, cuatro majestuosas cobras también ocupan un lugar significativo. Una de ellas, fusionada con un sol ardiente que evoca la ola de calor del verano de 2024 en Estados Unidos, encarna el peso del cambio climático, mientras que otra, quimérica, luce una cola de delfín, simbolizando la interconexión de las especies. Estas serpientes, alternativamente sanadoras y portadoras del caos, reflejan la dualidad de la naturaleza y sus constantes metamorfosis.
Para Saylor, la pintura es instintiva, física y visceral. El artista trabaja directamente en el suelo, utilizando lienzos sin imprimar o telas remendadas, iniciando sus composiciones con gestos explosivos y espontáneos. La energía impulsa las primeras etapas, en un caos inicial del cual emergen gradualmente imágenes y símbolos. Sus técnicas reflejan este enfoque crudo: la pintura al óleo se diluye, salpica o se aplica directamente del tubo, mientras que el carbón se emplea para esbozar contornos vigorosos. Dibujos fragmentados acumulados en su estudio sirven como puntos de partida para obras donde cada elemento se entrelaza, borrando las distinciones entre fondo y forma.
Con A.K.A. PSYCHOPOMP, Bill Saylor reafirma su presencia esencial en la escena del arte contemporáneo. Ofrece a los espectadores una experiencia inmersiva en un universo vibrante y poético donde fuerzas opuestas—vida y destrucción, caos y orden—chocan y se transforman. Cada obra se convierte en un espacio de reflexión, revelando las conexiones profundas e intrincadas entre la humanidad, la naturaleza y el tiempo.