The Lumineers regresan con su quinto álbum de estudio, Automatic. El dúo de indie folk estadounidense reitera su sonido acústico y letras emotivas, pero en esta ocasión, Wesley Schultz y Jeremiah Fraites reducen las revoluciones para ofrecer un viaje mucho más introspectivo que de costumbre.
A través de las complejidades de la vida moderna, la conexión humana y la búsqueda de sentido, sorprenden con un disco anticlimático, que mantiene un tono relajado sin entregar los grandes coros que les hemos escuchado antes.
Recordemos que en el ya lejano 2012, el disco debut de The Lumineers los catapultó a la fama con sencillos como Ho Hey y Stubborn Love, que sonaban en todas partes. Aprovechando el momento, el dúo siguió con Cleopatra (2016), que reiteró el folk con toques de rock alternativo, y se adentraron en un enfoque conceptual con III (2019).
Finalmente, Brightside (2022) marcó un regreso a la luminosidad y la esperanza, con un sonido más pop y letras que celebraban la vida y la resiliencia, saliendo del encierro pandémico. Para Automatic, decidieron calmar las cosas y basarse en canciones prácticamente acústicas, ya sea en piano o guitarras, con algunos matices adicionales.
Producido por David Baron, quien también estuvo a cargo de Brightside, el disco fue grabado en los estudios Utopia de Woodstock, Nueva York. Schultz y Fraites se inspiraron en el documental de Peter Jackson sobre los Beatles, Get Back, donde la banda se muestra tocando junta en una habitación, creando música de forma orgánica.
Bajo la misma filosofía, The Lumineers decidieron regresar a lo básico, grabando Automatic con una mínima edición y ensayos previos, para capturar la espontaneidad y la energía del momento presente. Esta inmediatez se traduce en un sonido más crudo y espontáneo, que se aleja de la perfección pulida de producciones anteriores.

Otro cambio notable es la inclusión de elementos electrónicos y experimentales, que se entrelazan con las guitarras acústicas, el piano y la batería para crear atmósferas sonoras más complejas y evocadoras. Por ejemplo, en So Long, se aprecia una sutil capa de sintetizadores que añade profundidad y textura al sonido, sin opacar la esencia acústica de la banda.
Las letras se sumergen en la introspección y la vulnerabilidad, explorando temas como la desilusión, la soledad y la búsqueda de conexión en un mundo que parece alejarnos. Sin embargo, esto resulta un poco monótono y no alcanza las cimas emocionantes de los coros de sus producciones anteriores.
La filosofía minimalista es una oda a lo orgánico, la autenticidad y la conexión humana, pero resulta en un álbum que debe escucharse bajo la premisa de que no habrá un momento épico o un coro catártico. En cambio, está influenciado por las experiencias personales de Schultz y Fraites como padres que navegaron la paternidad durante la pandemia.
Automatic abre con Same Old Song, un tema enérgico y reflexivo que marca la pauta del álbum. You’re All I Got es una balada conmovedora que explora la fragilidad del amor y la importancia de aferrarse a lo que realmente importa. En esta canción, la voz de Schultz alcanza un nivel de intensidad emocional que transmite la desesperación del mensaje.
Además, el interludio de cuerdas Strings añade un toque aún más calmado a la experiencia de escucha. Lo que se reconoce es la congruencia: cada canción en Automatic es una pieza única que contribuye a la narrativa general del álbum. Si estás en un estado sentimental y reflexivo, este es un disco ideal para ese ánimo.
Tras explorar los diversos paisajes sonoros de Automatic, se hace evidente que este es un álbum que muestra la madurez artística de The Lumineers. Sin renunciar a su esencia folk, la banda explora nuevos territorios sonoros y líricos, creando un trabajo que es a la vez familiar y sorprendente. Las letras, más introspectivas y vulnerables que nunca, conectan con el oyente a un nivel emocional profundo, invitándolo a reflexionar sobre las complejidades de la vida moderna y la importancia de la conexión humana.
Si bien Automatic puede no tener la inmediatez comercial de sus primeros trabajos, es un álbum que revela nuevas capas de significado y emoción, algo que quizás sea difícil de mantener en vivo como un disco downtempo.
Sorpresivamente, So Long cierra el disco con la canción que parece más emocionante, pero de nuevo, no llega a explotar y se queda como algo que pudo escalar a la catarsis que le conocemos a la banda.
En resumen, Automatic es un álbum significativo en la discografía de The Lumineers, marcando un cambio atípico en su propuesta, que consolida el sonido folk alejado de algo que suene como un hit. Es un trabajo maduro, honesto e introspectivo, que invita a la reflexión y a la conexión emocional.

Portada del disco.