Música
Triángulo de Amor Bizarro, cuando el ruido se hace oración en «Mi Catedral»
Que cada catedral que uno construye para sobrevivir en este mundo extraño tenga la banda sonora que merece.
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Hay un momento, en algún punto de la segunda mitad de Mi Catedral, en que el techo de la cueva se derrumba y entra luz. No es metáfora fácil: es exactamente lo que describen Triángulo de Amor Bizarro en su propio manifiesto sobre este disco, el séptimo de su carrera, lanzado el 15 de mayo de 2026 en el nuevo hogar que les ofrece Sonido Muchacho. Durante veinte años, Rodrigo Caamaño, Isa Cea y Rafa Mallo han construido su universo desde los bordes de todo: de la geografía, del mercado, del gusto dominante. Siempre desde Galicia. Siempre desde el ruido. Siempre, con obstinada dignidad, desde ellos mismos. Y sin embargo, Mi Catedral no suena como un grupo atrincherado. Suena como uno que acaba de salir al aire.
El disco llega tres años después de SED (Mushroom Pillow, 2023), su trabajo más aclamado y más oscuro, un disco que muchos interpretaron como una especie de punto final. La propia banda lo veía así: habían tocado techo en su modalidad más abrasiva, más asfixiante, más volcada en el ruidismo como filosofía de vida. Algo tenía que ceder, o alguien. Y cedió: la salida del teclista y guitarrista Zippo, integrante desde el tercer álbum, los dejó como trío literal por primera vez en más de una década. En otras circunstancias, eso podría haber sido el principio del fin.
“Convertimos algo que podía ser un bajón en algo muy bueno para los tres.”
— Isa Cea, voces y bajo
En lugar de eso, fue el motor de arranque de todo lo que vendría. La gira del 20 aniversario en 2024, en la que el setlist de cada noche se decidía mediante cartas del tarot —dos álbumes completos, aleatorios, por noche, en salas pequeñas— resultó ser un laboratorio inesperado. Al tener que reinterpretar toda su discografía en formato reducido, descubrieron nuevas formas de conectar las canciones, nuevas tensiones, nuevos espacios de respiración dentro del sonido que siempre habían considerado inmodificable. Espabilaron, como ellos dicen. Y de esa espabilada nació Mi Catedral.
De Boiro al mundo, con las manos sucias
Para entender Mi Catedral hay que entender de dónde vienen estos tres. Rodrigo Caamaño e Isa Cea llegaron a A Coruña desde Boiro —pequeña localidad del Barbanza, en la costa sur de Galicia— en 2004, sin experiencia en la industria ni contactos ni dinero. Lo que tenían era una canción de New Order que les había volado la cabeza: Bizarre Love Triangle. De ahí tomaron el nombre. De ahí, y de la energía de los grupos que aquella canción convocaba en su imaginación —Telescopes, Jesus and Mary Chain, My Bloody Valentine, Fugazi—, construyeron su propuesta.
Antes de grabar nada para ningún sello, hicieron dos maquetas artesanales, autoproducidas, que llegaron a las semifinales del concurso Proyecto DEMO del Festival Internacional de Benicàssim en 2004 y 2005. Eso los puso en el radar de Mushroom Pillow, el sello que los acompañaría durante toda su carrera hasta este Mi Catedral. Con la producción de Carlos Hernández —el mismo técnico de Los Planetas, referencia inevitable del indie español de los noventa—, grabaron su primer álbum homónimo, publicado el 19 de febrero de 2007.
Track by track: una guía por el templo
El título podría engañar. Mi Catedral no es un disco sobre la fe, no juega con la iconografía religiosa como anzuelo fácil ni propone ningún tipo de espiritualidad en el sentido convencional. La catedral del título es otra cosa: es la construcción social y emocional que cada persona levanta para sentirse a salvo, la comunidad que la sostiene, el microestado afectivo que uno habita cuando el mundo se vuelve hostil. La pregunta que atraviesa el disco de principio a fin es antigua y urgente al mismo tiempo: ¿a dónde pertenece uno?
La respuesta, en boca y guitarras de Rodrigo e Isa, suena a Galicia. No como postal turística ni como reivindicación regionalista, sino como energía viva, como espíritu de margen. Y convive, en una tensión productiva que es quizás la gran novedad del álbum, con una obsesión contemporánea por las formas de control: la hipervigilancia, el dato, el tecnofeudalismo, la autoridad que ya no necesita imponerse a gritos porque se ha vuelto ambiente.
La Catedral se levanta sobre doce columnas sonoras, doce momentos que van desde la furia punk hasta la introspección más melancólica. Este es el recorrido:
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SMT en el Palacio Real
La apertura es un misil de doble faz. Arranca con una calma tensa al piano antes de estallar en uno de los latigazos eléctricos más bestiales del disco. Isa Cea inaugura el disco retratando la alienación digital: “Dioses digitales inundan mis manos / hacen que olvide mi naturaleza”. Un grito de guerra perfecto. -
Diosas Adolescentes
Un corte hipnótico bañado en distorsión que debe mucho al legado de My Bloody Valentine y Ride. La densidad de las guitarras aquí es casi líquida, envolviendo al oyente en un manto de ruido orgánico. -
Odio a mi Generación
Isa Cea toma el micro nuevamente para uno de los momentos más urgentes del álbum. Punk de alta cuna, con un estribillo que funciona como un puñetazo en la mesa generacional. -
Media Vida
Textura áspera y realista. Una canción que se siente como ver pasar las horas en una ciudad gris, donde las guitarras de Rodrigo trazan paisajes urbanos decadentes. -
BBBMV a.r.m.a.s
Uno de los cortes más ácidos. Aquí la banda se permite viajar al shoegaze más sucio, mientras mencionan que “dios muere todos los días en Palestina”, dejando claro que la política sigue siendo el himnario principal de sus letras. -
Matar a un rey
Rodrigo despliega su vena más épica. “Matar a un CEO y colgar a un rey” es un canto a la revuelta contemporánea que incluso menciona a Luigi Mangione como figura de resistencia anónima. Suena a himno para una protesta cibernética. -
Mi catedral
La canción que da título al disco es un medio tiempo creciente que podría encajar en cualquier punto del repertorio, pero que aquí sirve como eje central. Una reflexión sobre el arte como refugio. -
En la corte del E
Otro de esos cortes que se definen por la interacción vocal entre Isa y Rodrigo, recordando a joyas del noise pop como The Raveonettes. -
Este contra oeste
La tensión geopolítica se filtra en el riff. Un punk acelerado que juega con los opuestos. -
La era chapada en oro
Isa Cea toma la voz principal para diseccionar la falsa prosperidad del mundo actual. Crítica social envuelta en un manto de distorsión dorada. -
Pat a trenca
Posiblemente el corazón más crudo del disco. Basado en un recuerdo real de la infancia de Rodrigo, la canción convierte la memoria traumática en un ajuste de cuentas feroz. “Pat a trenca” es el segundo adelanto del álbum y representa la faceta más narrativa y catártica de la banda. Alejándose del ruido empalagoso, aquí la canción es seca, directa, un tiro en la nuca emocional. -
Sacrificio
El cierre es un “conjuro pop” que sitúa a Galicia no solo como paisaje, sino como un eje de mito y magia. Isa Cea canta “Voy a hacer lo que pueda, pero nada más”, un mensaje de honestidad brutal que resume la filosofía del álbum: habitar la oscuridad y transformarla en luz sin romantizarla.
La apertura con SMT en el Palacio Real es una declaración de intenciones dual: comienza en un reposo casi pianístico —algo inusual en un grupo que siempre ha preferido saltar directamente al cuello del oyente— para después soltar uno de los latigazos eléctricos más acusados de todo el álbum. Las guitarras, especialmente bien posicionadas a lo largo de toda la obra, están aquí en su punto más marcado. Es un grito inicial que saca pecho, una forma de decir: seguimos siendo nosotros, pero ahora también podemos detenernos un segundo antes de atacar.
Sacrificio, el primer single adelantado, funciona como cierre perfecto del ciclo: es la canción más explícitamente solidaria de su carrera, en el contexto de su presentación en el Círculo de Bellas Artes de Madrid como parte de la jornada Cultura Viva por Palestina y UNRWA. El compromiso político de la banda no es nuevo —lleva veinte años marcando cada disco, cada entrevista, cada concierto—, pero en 2026 adquiere una urgencia diferente: más específica, más nombrada, menos metafórica.
Pat a trenca, el segundo adelanto, mostró otra cara: una composición más directa, casi popera en su estructura, que confirma que el giro luminoso del álbum no es superficial sino estructural. El idioma aquí vira al gallego de forma natural —trenca es romper, reventar— como si el territorio reclamara su espacio dentro de la música.
Sonido: cuando el pantano venenoso recibe luz
Uno de los riesgos de toda banda que lleva dos décadas operando con un sonido tan característico como el de Triángulo de Amor Bizarro es el de la calcificación: repetirse hasta volverse caricatura de uno mismo. Lo que hace extraordinario a Mi Catedral es que elude ese peligro sin traicionarse. Las propias palabras de la banda para describir el disco son tan buenas que resisten ser parafraseadas solo en parte: siguen haciendo canciones como un pantano venenoso en una cueva oscura, pero ahora también se derrumba el techo y entra un fogonazo de luz.
Contexto de producciónMi Catedral fue producido con Carlos Hernández, el mismo técnico que los acompañó desde el debut en 2007. La continuidad con el productor contrasta con el cambio de sello (de Mushroom Pillow a Sonido Muchacho) y de formación (de cuarteto con Zippo a trío), subrayando que la evolución del sonido es de adentro hacia afuera, no impuesta desde el exterior.
El mérito técnico de la operación es considerable. Pasar de cuarteto a trío —sin teclados, sin el colchón de texturas que Zippo aportaba desde el tercer disco— podría haber empobrecido el sonido. Lo que ocurrió fue lo contrario: la banda encontró en la restricción una forma de hablar distinto. Los espacios que antes ocupaban los teclados ahora los llena la dinámica entre las guitarras de Rodrigo y el bajo de Isa, que ha ganado protagonismo estructural. La batería de Rafa Mallo, siempre hipnótica y física, funciona aquí como columna vertebral de un organismo que respira diferente.
La crítica especializada lo ha celebrado. Mondosonoro, en su reseña del día del lanzamiento, destacó la fuerza conjunta del álbum como una entrega difícilmente rebatible, capaz de rugir como sólido estandarte de una formación que pivota desde el estatus de clásico que ostenta desde hace tiempo. No es elogio menor: en el ecosistema de la crítica musical española, Mondosonoro es árbitro severo.
Lo político no se negocia, tampoco en 2026
Triángulo de Amor Bizarro presentó Mi Catedral en directo por primera vez el 17 de mayo de 2026 en el Jardín de las Vistillas de Madrid, como parte del programa musical de las Fiestas de San Isidro. El escenario es significativo: tocar en Madrid, para esta banda, siempre ha sido un acto político además de musical. Y lo es más en este momento, con la capital gobernada por el PP en medio de una crisis de vivienda que la banda señala sin eufemismos.
En entrevista con Infobae, pocas horas antes del concierto, los tres fueron claros: no van a blanquear nada. Todos saben lo que dicen con las canciones. Y sobre la vivienda en Madrid específicamente, apuntan con precisión al modelo turístico como detonante de la crisis de alquiler: un modelo que alguien promovió y que la gente está siguiendo, pero que no funciona para quienes viven allí.
“No vamos a blanquear nada, todos saben lo que decimos con las canciones.”
— Rodrigo Caamaño, voces y guitarra
El compromiso solidario con Palestina —el concierto en el Círculo de Bellas Artes para UNRWA— es una extensión natural de una banda que ha firmado canciones como De la Monarquía a la Criptocracia o El Fantasma de la Transición. No es pose: es coherencia de veinte años.
La nueva generación les rinde homenaje sin que ellos lo pidan
Algo paradójico ha ocurrido en los últimos cinco años con Triángulo de Amor Bizarro: mientras ellos insistían en no querer ser referencia de nadie, se convirtieron exactamente en eso para la nueva ola de rock alternativo español. Carolina Durante, Depresión Sonora, la escena que hoy domina las portadas y los festivales —todos ellos crecieron con los discos de la banda gallega como manual de instrucciones no escrito.
El fichaje por Sonido Muchacho, sello de esos mismos grupos, cierra el círculo de una forma que tiene algo de poético y algo de justiciero. No es que TAB —como se les conoce familiarmente— se suba al carro de la nueva ola: es que la nueva ola siempre fue su carro, y ahora comparten garaje. Rafa Mallo lo expresa con la sencillez de quien no necesita exagerar: se interesan también por lo que se hace ahora. No se quedan solo con los grupos de hace veinte años.
Y la nueva ola los mira hacia atrás con la misma atención. Es un diálogo generacional raro en una escena que suele comer a sus padres: aquí, los hijos cuidan a los padres y los padres aprenden de los hijos, y de esa tensión productiva emerge algo que ninguno de los dos podría haber hecho solo.
Veredicto: la catedral más luminosa que han construido
Triángulo de Amor Bizarro han hecho algo en Mi Catedral que muy pocas bandas con veinte años de carrera consiguen: han evolucionado sin traicionarse, han abierto ventanas sin derribar los muros que los definen. Es un disco de ruido que tiene momentos de quietud. Es un disco oscuro que admite luz. Es un disco político que habla también de pertenencia y de fragilidad humana. Y es, sobre todo, un disco hecho para ser escuchado con atención completa en un año, 2026, en que la atención completa es el recurso más escaso.
Ellos mismos lo dijeron: es su disco de resurrección. Y una resurrección, cuando es auténtica, no es volver a lo mismo sino nacer diferente desde el mismo cuerpo. Eso es exactamente lo que ocurre en estas doce canciones. Que cada catedral que uno construye para sobrevivir en este mundo extraño tenga la banda sonora que merece. Esta es la nuestra, por ahora.
★★★★½ — Esencial
Mi Catedral (Sonido Muchacho, 2026) es la obra más equilibrada y luminosa de Triángulo de Amor Bizarro. Sin renunciar a nada de lo que los hizo esenciales —el ruido, la política, la intensidad, Galicia como estado mental—, abren su música hacia territorios de pertenencia y comunidad que hacen de este disco el más humano de su catálogo. Imprescindible.
Triángulo de Amor Bizarro – BBBMV a.r.m.a.s.