Connect with us

Cultura

La aportación de Almodovar al colectivo LGTBIQ+

Uno de los aspectos más destacables dentro de la filmografía de Pedro Almodóvar es su importante aportación hacia el colectivo LGTB,  colectivo que ha sido protagonista de las películas del director manchego desde la primera hasta la última, Dolor y gloria. Por ello, se pueden ubicar personajes -principales y secundarios- de tipo homosexual, transexual, lesbianas y transformistas.

Uno de los aspectos más destacables dentro de la filmografía de Pedro Almodóvar es su importante aportación hacia el colectivo LGTB,  colectivo que ha sido protagonista de las películas del director manchego desde la primera hasta la última, Dolor y gloria. Por ello, se pueden ubicar personajes -principales y secundarios- de tipo homosexual, transexual, lesbianas y transformistas.

Para distinguir la aportación de Almodóvar hacia este colectivo es fundamental contextualizar un poco la situación -ver qué películas con personajes LGTB se habían hecho anteriormente en España- para así valorar la importancia del cine de Almodóvar como catalizador de algo que formaba parte de la sociedad y que el cine español solo se había ocupado de ello de una manera un tanto sensacionalista o de manera estereotipada. A través de dichos títulos, compararemos esos filmes con las siguientes películas de Almodóvar: Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón (1980), Laberinto de pasiones (1982), Entre tinieblas 1983), La ley del deseo (1987), Tacones lejanos (1991), Todo sobre mi madre (1999), La mala educación (2004), Los amantes pasajeros (2013) y Dolor y gloria (2019).

Lo primero que diferencia a Pedro Almodóvar de otros cineastas anteriores que trataron estos temas, con mejor o peor acierto, es que a él no le mueve ni el sensacionalismo ni el morbo. Es importante diferenciar entre sensacionalismo y provocación ya que está claro que el primer Almodóvar fue un gran provocador con sus películas. Estaba creando un estilo muy personal influenciado, en mayor medida, por las películas underground americanas. Digamos que el arte provocativo le interesaba pero también le interesó, mas adelante, hablar de sentimientos y crear personajes de lo más trágicos y en ambas etapas aparecen personajes LGTB. En este artículo se han dividido en cuatro partes: personajes homosexuales, lesbianas, transexuales y transformistas.

Homosexuales: La primera película del cine español que incluye a un personaje homosexual es un filme musical titulado Diferente y dirigido por Luis María Delgado en 1961. En la película se muestran ciertos deseos que el protagonista manifiesta ante un obrero. Una curiosidad, muy clarividente, es que el cartel de esta película aparece en una de las escenas de la última película de Almodóvar, Dolor y gloria.

En su última película, el protagonista niño (Asier Flores) siente su primer deseo sexual ante la figura desnuda de un albañil (César Vicente). Es una de las mejores historias entre dos chicos que ha contado Almodóvar. Puede recordar también a la historia de amor entre los dos amigos en La mala educación, donde a través de miradas y risas cómplices Almodóvar sabe perfectamente reflejar el deseo. Igual ocurre entre los personajes de Antonio Banderas y Leonardo Sbaraglia en Dolor y gloria, donde muchas cosas se las están contando sin hablarse, solo contemplándose.

Con la llegada de la democracia en España, en plena Transición, ya aparecen filmes de Eloy de la Iglesia como Los placeres ocultos (1977) o El diputado (1978) que intentaban despertar conciencias pero desde el adoctrinamiento político y el sensacionalismo. Esto no es lo que pretendía Pedro Almodóvar. Por ejemplo, en los 80 relata la Movida y sus distintos tipos de gente, ambiente y preferencias sexuales. No es soez pero tampoco tiene porqué esconderse y puede perfectamente mostrar unos cuerpos desnudos, como es el caso de Antonio Banderas e Imanol Arias en Laberinto de pasiones e incluso mostrar cómo un hombre hace una felación sin pretensión de escandalizar al público de aquella época. Esa es la gran diferencia entre Almodóvar y el resto de cineastas españoles, que no era sensacionalista incluyendo a ese tipo de personajes sino que lo hacía porque es normal y no había porqué esconderlo ni tampoco reflejarlo como algo fuera de lo común.

Dolor y gloria

Otra cuestión muy distinta es si el propio Almodóvar quiso crear en Los amantes pasajeros, dentro de un ambiente con personajes de lo más particulares y estereotipados, unos personajes gays, los azafatos protagonistas (Raúl Arévalo, Carlos Areces y Javier Cámara), llenos de clichés, muy afeminados y con rasgos típicos de películas donde se intentaba parodiar la figura del homosexual (el caso de Alfredo Landa en No desearás al vecino del quinto en 1970) pero llevado al extremo contrario: es decir, personajes estereotipados o afeminados pero sin claras intenciones homófobas, ya que ningún personaje heterosexual muestra rechazo alguno ante ellos o manifiesta ninguna burla, esa es la gran diferencia.

Aparte de estos ejemplos, donde claramente hay una provocación y un humor muy ingenioso, también hay historias con homosexuales alejadas de los estereotipos: en La ley del deseo, con el personaje de Eusebio Poncela y el triángulo amoroso creado junto a Miguel Molina y Antonio Banderas. Un retrato de un triángulo amoroso donde su propósito es hablar de las relaciones tortuosas, de pareja, mezclándose el amor, la pasión, los celos y la venganza. Además, Almodóvar creó en esta película uno de los planos más bellos de su cine: dos personajes desnudos y entrelazados acostados en una cama, eran Eusebio Poncela y Antonio Banderas. Ese es un reflejo perfecto de cómo tratar una historia homosexual desde el respeto y desde la belleza visual.

Lesbianas: Las películas de temática lésbica no era algo común, por razones más que obvias, durante la etapa del franquismo. Uno de los ejemplos que se consideran como pioneros fue Las vampiras (1971), un filme de Jesús Franco donde se entiende que las ideas que le movían al director eran claramente eróticas y morbosas. Morbo también había cuando Bárbara Rey protagonizó Me siento extraña (Enrique Martí Maqueda, 1977) donde las protagonistas (Rey y Rocío Dúrcal) eran lesbianas pero se trata el tema con cierto aire de oportunismo.

Es importante valorar el hecho de que se hicieran esas películas, pero quien de verdad le dio una absoluta normalidad y un respeto a esta temática fue Almodóvar con Entre tinieblas (1983). La relación entre el personaje de Julieta Serrano y el de Cristina Sánchez Pascual en la película, en esa mezcla entre lo platónico por parte de una (Serrano) y el interés por parte de la otra, conforma una de las historias más conmovedoras de la primera etapa de Almodóvar, una historia que representa la sensación de libertad y de sentirse deseada.

Entre tinieblas

Esa idea ya la presentó en su primera película Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón (1980) pero formaba parte del desenfreno, del cambio y de la Movida. Es, objetivamente, en Entre tinieblas cuando Almodóvar por fin habla de sentimientos puros, esos que siente una mujer por otra aunque no sean correspondidos. Correspondidos pero interesados eran los sentimientos que le profiere el personaje de Candela Peña a Marisa Paredes en La flor de mi secreto (1995), otra historia tormentosa donde se evidencia, de nuevo, que las historias de amor entre dos mujeres en el cine de Almodóvar suelen estar empañadas de tragedia y poca alegría.

Transexualidad: El tema de la transexualidad se había tratado muy a la ligera y con problemas de censura en Mi querida señorita, un filme de Jaime de Armiñán de 1971, donde José Luis López Vázquez era el personaje femenino protagonista. Vicente Aranda, con Victoria Abril de protagonista, realizó en 1976 Cambio de sexo, donde mostraba todo el proceso que vivía un chico que se sentía mujer. Puede que sea uno de los ejercicios mas honestos y menos cuestionables de todos los filmes mencionados, pero lo importante era reflejar el proceso vital que supone un cambio de sexo.

Habría que esperar a que Antonio Giménez Rico rodara a mediados de los 80, Vestida de azul, donde una serie de transexuales que ejercían la prostitución en Madrid contaban su historia. El director admitió que sus intenciones eran intentar comprender por qué esos chicos se querían complicar la vida cambiándose de sexo. Faltaba que llegara Almodóvar el cual, en 1987, le dio a Carmen Maura el papel protagonista de La ley del deseo donde interpretaba a una chica transexual, pero ahí eso es lo de menos. No le da importancia a ese dato, no es relevante el dato como sí lo es lo que representa la personalidad de la mujer. Por ello, quiso que el papel lo interpretara una actriz porque quería mostrar a alguien que se ha convertido en mujer y su feminidad es exagerada y exhibicionista.

Todo sobre mi madre

Siguiendo esta línea de personajes transexuales que irradian una seguridad en sí misma en todo momento, hay que destacar el personaje de Antonia San Juan, la Agrado, en Todo sobre mi madre (1999) -donde también aparecía Toni Cantó en el papel de un transexual machacado por las drogas-. En el filme San Juan tiene la función de dar el toque cómico al conjunto del drama. Además de la comedia, es un personaje construido para reflejar tristeza y simpatía, se mueve por esos dos ejes. Dentro de las frases más recordadas del cine de Almodóvar destaca una que pronuncia el personaje de Antonia San Juan: “Una es más auténtica cuanto más se parece a lo que ha soñado de sí misma”. Con semejante frase, poco más se puede decir de este personaje.

Transformistas: Durante los primeros años de democracia se hicieron filmes como Un hombre llamado Flor de Otoño (Pedro Olea, 1978) donde José Sacristán encarnaba el papel de un abogado homosexual que por las noches se convertía en una cupletista que cantaba en un cabaret. Esa figura del transformista estaba asociada a personas gays pero no tiene porqué ser siempre así. Eso último es lo que demostró Almodóvar en Tacones lejanos (1991) o en La mala educación (2004): personajes que aparentemente no son gays, en el caso de Miguel Bosé es más evidente, pero que sentían una fascinación por el cuerpo femenino de una persona en particular (en el caso de La mala educación era Sara Montiel, en Tacones Lejanos el personaje de Bosé imitaba a Becky del Páramo, personaje de la película interpretado por Marisa Paredes). Eso es lo que principalmente diferencia a Almodóvar de otras propuestas fílmicas que surgieron durante los años 70 y 80. El cineasta reflejó personajes que disfrutan vistiéndose como mujeres pero que no tienen ni porqué ser transexuales ni homosexuales, sino que simplemente es su oficio y lo disfrutan.

Tacones lejanos

Es indiscutible que a partir de que Almodóvar abriera el camino, surgieron cantidad de directores y películas que trataron estos temas, pero esa cuestión se sale de lo que concierne a este artículo: reflejar el tratamiento de los personajes LGTB en el cine de Almodóvar, a través de distintos personajes con distinta condición sexual y en distintos contextos para llegar así a un espacio común: Almodóvar no pretende crear escándalo sino contar historias.

Suscríbete a los boletines WWM.Rocks

Click to comment

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Tendencias WWM.Rocks

Keith Richards & The X-pensive Winos – Live at The Hollywod Palladium

Música

Away (2019) sublime animación de Gints Zilbalodis

Cine

Elton John edita “Jewel Box”, una caja con rarezas y canciones inéditas

Música

Joe Crepuesculo presenta ‘SuperCrespus II’, una continuación en clave pop-rock de su primer disco doce años después

Música

Connect
Suscríbete a los boletines WWM.Rocks