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The Killers re-visitian su pasado en “Pressure Machine”

Brandon Flowers hace un llamado al pasado para un recorrido íntimo, casero y, a veces, impreciso de la pequeña ciudad donde creció

 

Por Shaad D’Souza para Pithcfork
Traduccion: José Bautista

Brandon Flowers hace un llamado al pasado para un recorrido íntimo, casero y, a veces, impreciso de la pequeña ciudad donde creció.

Para bien o para mal, el legado y la reputación de los Killers se cimentaron con su trabajo “Sam’s Town”. Lanzado hace 15 años, el segundo disco de la banda estableció a Brandon Flowers y compañía como una banda de jovenes musicos de Springsteen cuyas aproximaciones de “Dancing in the Dark” siempre parecían fallar por al menos unos cientos de metros. Eran estrellas del pop que vivían en Las Vegas viviendo el fetiche  del rock norteamericano, pero que solo pudieron recrearlo a la manera de Las Vegas: iluminadas con luces más brillantes, hechas con materiales de mampostería y libres de la gravedad del artículo serio. Las canciones resultantes, éxitos brillantes, listos para el hit indie como “When You Were Young” y “Read My Mind”, cumplieron su función cuando se inclinaron hacia la luminaria de las estrellas del pop; la banda pareció darse cuenta de ese hecho, casi abandonando la adoración de Boss en futuros discos para probarse disfraces más brillantes y glamoroso.

Cinco álbumes y una década y media después, más o menos en el punto exacto en el que podrían haberse resignado a una vida de giras de grandes éxitos, los Killers han decidido volver a – si no exactamente a Sam’s Town -, a algún lugar de ese pasado. “Pressure Machine”, el séptimo disco de la banda y el segundo en poco menos de un año, es un trabajo decididamente más exitoso: un álbum conceptual sobre el hogar de la infancia de Flowers en Nephi, Utah, que presta una nueva luz a cosas como el escenario y la narrativa. A través de la lírica, componente clave de la composición de las canciones que los Killers (siempre padeciendolas) hasta el grado de considerarse víctimas en su búsqueda del próximo gran himno norteamericano. Aunque su música fuera un acompañante para cualquier excursión de verano, con “Imploding the Mirage” – una fresca mirada y re enfoque artístico dirigido por los super productores independientes Jonathan Rado y Shawn Everett – , dicho trabajo se siente un poco como un intento por parte de Flowers de afirmarse a sí mismo como un prometedor escritor aun con textos por escribir.

Flowers aborda los temas de “Pressure Machine” con franqueza; completamente abierto y quizás también completamente exento de autocrítica como autor. “Sam’s Town”, escrito con la juventud todavía en el retrovisor, se centró en los protagonistas con un desprecio palpable por su ciudad natal; aquí, parece contento de esbozar una imagen relativamente sencilla de la vida en Nefi, específicamente, la vida en Nefi en los años 90, cuando era un adolescente, que está plagada de problemas pero de alguna manera ausente de villanos tanto individuales como sociales. La homofobia, en el pueblo de Nephi, se puede atribuir al hecho de que “la cultura es el rey “; la crisis de los opioides simplemente … existía; su vida en la pobreza forzada se presenta como algo inamovible. No hay causa y efecto en la versión de Flowers sobre Nephi, para el la gente nunca realmente cambia. En otras palabras, hay grandes lagunas en la cosmovisión de Flowers, probablemente relacionadas con el hecho de que tiene unos 20 años y varios peldaños socio económicos de donde estaba cuando realmente vivía en Nefi.

Pero haciendo a un lado estas cuestiones, “Pressure Machine” comienza a revelarse. Iniciando con la solida pieza “West Hills”, todas las demás canciones presentan una composición solida de Flowers, el resultado de prepararlas antes de grabar por primera vez. , en lugar de simplemente “escribir de último minuto” buscando frases impresionistas y tontas que lo han llegado a definir como letrista.

El culto a Springsteen de The Killers siempre ha sido una referencia para la banda, el tema “Desperate Things” es pura Nebraska, una balada que narra el asesinato de un oficial de policía que asesina por venganza al marido abusivo de su novia. La canción es sobria y triste hasta su quinto y sexto versos —quizás los únicos quinto y sexto versos en toda la obra de Killers— cuando la canción de repente se convierte en un estruendo de guitarras y platillos. “You forget how dark the canyon gets/It’s a real uneasy feeling,”, canta Flowers. Da la sensación de que la intimidad no es su modo natural, que preferiría escribir canciones menos en deuda con la narrativa y más impulsado por el sentimiento y la melodía: la música perfecta para la carretera. Sin embargo, su ambición es emocionante e inspiradora: “Desperate Things” atrapa no solo por su violencia culminante, sino por el giro en la historia sobre el oficial asesino porque también tiene esposa e hija.

De igual forma que en “Desperate Things”, los mejores momentos de “Pressure Machine” añaden giros desestabilizadores a la lírica habitual de Flowers. “Quiet Town”, una animada canción en colaboración con el cantante y compositor estadounidense de culto Joe Pug en la armónica, se descarta fácilmente como un tributo superficial a Springsteen. — “They still don’t deadbolt their doors at night/In this quiet town” canta el coro — hasta que te das cuenta de que el coro es un contraste con los versos engañosamente optimistas de Flowers, que transmiten el escalofrío de la crisis de los opioides: “When we first heard opioid stories/They were in whispering tones/Now banners of sorrow/Mark the front of childhood homes,” canta. Hace que el coro de “Quiet Town” suene más como una plegaria: esta comunidad es buena, entonces, ¿por qué está sufriendo?

El tema “Quiet Town” presenta una de las temáticas más convincentes de “Pressure Machine”: ¿Cómo se puede mantener la fe intacta frente a una lucha desigual? En “Terrible Thing”, Flowers escribe desde la perspectiva de un adolescente que contempla el suicidio como una salida: “Around here we all take up our cross/And hang on His holy name/But the cards that I was dealt/Will get you thrown out of the game”. No hay respuestas aquí, ni mensaje inspirador. El protagonista, que en las canciones anteriores de Killers podría haber soñado con el extasis de la libertad, no encuentra consuelo en los recuerdos de su infancia. En “Cody”, una de las pocas canciones de “Pressure Machine” que se siente la inspiración de la banda REM, Flowers vuelve a cuestionar las antiguas raíces de la iglesia en Nefi: “Cody says He didn’t raise the dead/Says religion’s just a trick/To keep hard-working folks in line/He says it makes his stomach sick”. Con resignacion, “Cody” infiere que puedes creer en dos cosas: nada es real, pero un milagro podría ocurrir.

Estas discrepancias existenciales no impiden que “Pressure Machine” incluya algunas de las composiciones pop más al estilo de The Killers. “In the Car Outside”, la pieza central del disco, invierte la fórmula habitual de la banda: en lugar de una canción sobre salir de una ciudad de en decadencia, esta es “Born to Run” en una cinta sin fin, sin un final a la vista. Su corazón inflamable está alimentado por la imprudencia de su protagonista y su impulso de muerte; la canción es una carrera hacia ninguna parte, que culmina con un final vertiginoso y sin palabras. En un estilo similar está “In Another Life”, la canción más paranoica de la banda desde Hot Fuss. En ese disco se describen cuentos de glamour derrotista y anhelos nocturnos, el protagonista de esta canción está solo, borracho, preguntándose si realmente está viviendo el sueño que buscaba mientras la rockola de la esquina del bar toca “canciones country de historias que suenan como las mías “. Estos anti-himnos apuntalan las fortalezas de Flowers como compositor.

The Killers – Pressure Machine Trailer 1

Sin embargo y en última instancia, “Pressure Machine” rara vez escapa a la auto narrativa repetitiva de Flowers por más que lo intente, y da la sensación de que lo intenta, con tanta fuerza, que su habitual lápiz de punta ancha desafortunadamente no hace justicia en la parte fina de sus composiciones. Es un amante de la inmediatez y de las canciones “cantadas a través del corazón” en lugar del cerebro. Una forma legítima que, sin embargo, anula la sutileza necesaria para, por ejemplo, contar con propiedad la crisis de drogas en Nefi. Flowers siempre serán el gran arquitecto pop de canciones iluminadas y brillantes, pero en el caso de “Pressure Machine”, la gente de Nephi se merece una narrativa mas cercana a lo real.

 

 

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