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Música

«XCLNT»: El regreso de Los Tres, la banda chilena más importante del rock en español

Grabado en Abbey Road con la formación original es la prueba de que algunas bandas no envejecen, se destilan.

 

Hay un momento en cada generación donde el rock latinoamericano para, voltea a ver hacia atrás y dice: eso. Eso que hicieron ellos. Eso que sonó así y no de otra manera. Eso que mezclaba cueca con rockabilly, Blues del sur de Chile con The Smiths, la lengua poética de Roberto Parra con el feedback eléctrico de una Telecaster mal portada. Ese eso tiene nombre, ciudad de origen y apellido colectivo: Los Tres, de Concepción.

El 10 de abril de 2026, después de veintisiete años de silencio discográfico con su formación original, Álvaro Henríquez, Ángel Parra, Roberto “Titae” Lindl y Francisco “Pancho” Molina lanzaron XCLNT —su octavo álbum de estudio, once canciones, grabado en los míticos Abbey Road Studios de Londres durante 2025, bajo el sello Universal Music Chile—. No es un disco de nostalgia. No es un compilado de glorias pasadas disfrazado de novedad. Es un disco de Los Tres en 2026: los mismos cuatro músicos que redefinieron el rock chileno en los noventa, ahora con décadas de oficio adicionales, más maduros, más seguros, más ellos mismos que nunca.

La espera valió.

Concepción, 1982: antes del nombre

Todo empieza, como siempre en las grandes historias del rock, con unos chavos que se conocen en el colegio y deciden que la música es más interesante que el recreo. Corría 1982 en la ciudad de Concepción —la Penco, capital de la región del Biobío, ciudad fría, universitaria, con un viento que siempre parece llegar del otro lado del mundo— cuando tres amigos del Colegio Charles de Gaulle decidieron armar una banda. Se llamaron Dick Stones. No duró mucho el nombre, pero los integrantes sí: Álvaro Henríquez Petinelli (voz y guitarra), Roberto “Titae” Lindl Romero (bajo) y Francisco “Pancho” Molina Cornejo (batería).

La historia de Los Tres —porque así se llamarían después, por la razón más sencilla del mundo: eran tres— comienza ahí, en esa ciudad del sur que tiene el don extraño de producir músicos excepcionales. De Concepción también vendrían Los Bunkers, De Saloon y Emociones Clandestinas. Algo hay en el agua del Biobío.

En 1987, ya como Los Tres, el trío decidió mudarse a Santiago a probar suerte. Su debut oficial fue en el Centro Cultural Mapocho, ese mismo año. Los primeros pasos en la capital fueron, en sus propias palabras, de reconocimiento de terreno. La banda no se concentró solo en ensayar y tocar: sus integrantes también construyeron carreras paralelas que los harían mejores músicos. Titae Lindl se integró como contrabajista a la Orquesta Sinfónica Juvenil. Álvaro Henríquez estrechó lazos con el teatro, llegando a participar en el histórico montaje de Andrés Pérez de La Negra Ester, uno de los grandes hitos del teatro popular chileno del siglo XX.

Ese cruce de mundos —el rock, el teatro, la música clásica, el folklore— no fue accidental. Fue el ADN de lo que Los Tres se convertirían.

El cuarto que lo cambió todo: Ángel Parra

En 1988 llegó el punto de inflexión definitivo: la incorporación del guitarrista Ángel Parra Orrego. No era cualquier músico. Era —y sigue siendo— el nieto de Violeta Parra, la figura más grande de la canción popular chilena del siglo XX; el hijo de Ángel Parra e Isabel Parra, dos pilares de la Nueva Canción Chilena. Había estudiado guitarra en París y en California. Había tocado jazz. Tenía una preparación técnica que pocos guitarristas chilenos de su generación podían igualar, y una sensibilidad musical forjada desde la cuna entre cancioneros, peñas y guitarras que hablaban de Chile desde adentro.

La lógica matemática del nombre ya no cuadraba —eran cuatro, no tres— pero nadie se atrevió a cambiarlo. No hacía falta. La química era tan evidente que el nombre funcionaba de todos modos, como una pequeña trampa hermosa que el destino les había jugado.

Con Ángel a bordo, Los Tres comenzaron a musicalizar obras de teatro, entre ellas Y Warhol (1988), de la compañía Teatro Provisorio, para la cual construyeron un set inspirado en lo que Andy Warhol había hecho en Nueva York con los Velvet Underground. Esa referencia —Warhol, los Velvet, el arte pop como actitud y no solo como estética— dice mucho de la ambición intelectual de una banda que muchos reducirían después, injustamente, a “rock chileno de los noventa.”

1991: El disco que nadie escuchó… hasta que todos lo escucharon

El 4 de septiembre de 1991, en el restaurante Le Trianon de Santiago, Los Tres presentaron su álbum debut homónimo bajo el sello Alerce. El disco tardó meses en generar atención. La cotización del rock chileno apuntaba a la baja en ese momento: entre la separación de Los Prisioneros y el auge de La Ley, el panorama no era exactamente fértil para una banda nueva que combinaba metáforas literarias con guitarras eléctricas y ritmos que venían de la cueca.

Pero entonces pasó algo. Una vieja canción de Buddy Richard —”Tu cariño se me va”— grabada con el propio autor compartiendo micrófono con Henríquez explotó en las radios chilenas y no salió de la parrilla por meses. El experimento fue perfecto: instalaba de golpe la filosofía de Los Tres, ese lugar donde convivían los Beatles con Buddy Richard, Buddy Holly con BB King, Violeta Parra con The Smiths.

El primer disco ya contenía canciones que se convertirían en pilares de su repertorio: “Un Amor Violento”, “He Barrido el Sol”, “La Primera Vez” —dedicada, con una ironía filosa como cuchillo, a la figura del ex dictador Augusto Pinochet—. La revista Rolling Stone Chile lo ubicaría años después como el vigésimo mejor disco chileno de todos los tiempos. La Asociación de Periodistas de Espectáculos (APES) los premió como Mejor Grupo de Rock y Revelación del Año 1991.

La máquina había arrancado.

La década de oro: de Sony a MTV

El éxito del primer disco llamó la atención de Jorge Melibosky, ejecutivo que venía de trabajar con La Ley en Polygram y buscaba una nueva banda local para Sony Music. Los Tres migraron al sello multinacional y en 1993 lanzaron su segundo álbum: Se Remata el Siglo, con un sonido más pesado que su predecesor, más rugoso, más urgente.

Pero fue 1995 el año que los consagró definitivamente. La Espada y la Pared fue grabado en Buenos Aires con el productor argentino Mario Breuer —uno de los más importantes del rock latinoamericano, con producciones para Charly García, Luis Alberto Spinetta, Fito Páez, Los Redonditos de Ricota y Gustavo Cerati, entre otros—. El resultado fue el disco que, para la mayoría de los críticos y fans, representa la cima de su obra: una síntesis perfecta de todo lo que Los Tres sabían hacer, con canciones que unificaron generaciones y un sonido que sonaba chileno sin pedir disculpas por eso.

Ese año también se convirtieron en la primera banda chilena invitada por MTV para grabar una sesión MTV Unplugged en sus estudios de Miami. El registro acústico les daría disco de platino. Rolling Stone Chile lo colocaría como el décimo mejor álbum chileno de la historia. En menos de dos meses desde su lanzamiento, el disco de estudio ya había alcanzado el platino.

En 1996 montaron una fonda en la Plaza Ñuñoa durante las Fiestas Patrias chilenas e invitaron a otros músicos, experiencia que quedó capturada en el disco La Yein Fonda, uno de los registros más queridos de su carrera por la forma en que documenta su amor genuino por la música popular chilena y su capacidad de convocar comunidad.

En 1997, Fome fue grabado en los estudios Bearsville de Nueva York con el productor Joe Blaney, y de ahí salieron canciones como “Bolsa de Mareo”, “La Torre de Babel” y “Olor a Gas”. Crítica excelente, más éxito.

En 1999 llegó La Sangre en el Cuerpo, el quinto disco de la formación original. Durante las sesiones de grabación empezaron a evidenciarse los primeros roces al interior del grupo. La tensión se acumulaba. Y en abril del año 2000, Los Tres anunciaron un “receso indefinido.” El último registro de esa era fue el disco en vivo Freno de Mano (2000).

Los nombres reales detrás de la leyenda

Porque en algún momento hay que hacer las presentaciones formales:

Álvaro Henríquez Petinelli (Concepción, 1970) — voz y guitarra. El poeta. El letrista que convirtió el cotidiano chileno —sus miedos, sus ironías, sus amores retorcidos, su política de bajo perfil— en canciones que duelen bien. Después de Los Tres formó Los Pettinellis, produjo el disco tributo a Violeta Parra Después de Vivir un Siglo (2001), produjo el segundo álbum de Los Bunkers (Canción de Lejos, 2001) y compuso bandas sonoras para cine. Café Tacuba —la banda de rock más importante de México— grabó en 2002 un EP tributo a Los Tres titulado Vale Callampa. Que Café Tacuba le haga un tributo dice todo lo que hay que saber sobre el peso de Henríquez como compositor.

Ángel Parra Orrego (1966) — guitarra. El más técnico, el que estudió en París y California, el nieto de Violeta Parra. Los que han visto a Los Tres en vivo dicen que Ángel es quizás el mejor guitarrista de Chile. Algunos, en los momentos de mayor euforia, agregan “del mundo” con un signo de interrogación que en realidad es una declaración. Fuera de Los Tres formó el reconocido Ángel Parra Trío, con el que exploró el jazz y la música instrumental con altura.

Roberto “Titae” Lindl Romero (Concepción, 1967) — bajo y contrabajo. El músico más clásicamente formado de la banda —estudió contrabajo en la Orquesta Sinfónica Juvenil—, y quizás el que más anchura sonora le da al conjunto. Su bajo no solo lleva el ritmo: construye arquitectura. Titae es la columna vertebral invisible que hace que todo lo demás tenga sentido.

Francisco “Pancho” Molina Cornejo (Concepción, 1969) — batería. Los que lo han visto en vivo no lo olvidan. Un crítico comparó su manera de tocar con la de un cruce entre Buddy Rich y John Bonham, dos nombres que en el mismo párrafo deberían ser ilegales. Pancho es el corazón físico de Los Tres: preciso, potente, musical en cada golpe. El tipo que puede dejar su batería, agarrar un bajo, seguir tocando con excelencia y encima caminar por el escenario con una sonrisa que dice esto es lo más divertido del mundo.

El paréntesis largo: 2000–2023

La pausa duró seis años en su primera etapa. En 2006, Henríquez, Parra y Lindl se reunieron —sin Molina— con un nuevo baterista y lanzaron Hágalo Usted Mismo, que funcionó como confirmación de regreso con expectativas a largo plazo. Después vinieron Los Tres (2010) y Coliumo (2010), trabajos que, según la crítica más dura, llegaron a un momento de desgaste creativo. La magia de la formación completa parecía difícil de replicar sin las cuatro piezas originales en su lugar.

Hubo una gira llamada “Rarezas” donde recuperaron canciones que no habían tocado en décadas. Y en algún punto, los cuatro empezaron a hablar de nuevo. Primero informalmente. Luego con más seriedad.

La Revuelta: el reencuentro que sacudió Chile

Octubre de 2023. La banda anuncia oficialmente el regreso de la formación original bajo el nombre de “La Revuelta.” La primera presentación es un concierto gratuito en la Plaza de la Independencia de Concepción —su ciudad, el principio de todo—. Después, la apertura de los Juegos Panamericanos en el Estadio Nacional de Santiago el 20 de octubre. Y luego, una gira que incluiría cuatro sold-outs consecutivos en el Movistar Arena de Santiago. Cuatro fechas agotadas. Miles de personas cantando en cada show canciones que aprendieron de sus padres y que ahora le estaban enseñando a sus hijos.

La gira no se quedó en Chile. En 2024 y 2025 llegaron a México, otro país donde Los Tres tienen una historia profunda y un público que los ha seguido desde los noventa con la misma intensidad que en casa.

Un crítico chileno que presenció uno de los shows de La Revuelta lo describió así: en el momento en que Los Tres tocaron “Claus” —la pieza instrumental que abre Fome— habían intercambiado instrumentos entre sí: Álvaro en la batería, Pancho en el bajo, Titae en un órgano, Ángel en su guitarra de siempre. Y sonaba perfecto. Cuatro músicos que se conocen desde hace cuarenta años, tocando con la fluidez de quienes no necesitan ensayar para entenderse porque se entienden desde antes de que la música empiece.

Durante los shows también rendían tributo a Roberto Parra —el folclorista, tío de Violeta, maestro de la cueca chora y el jazz arrabalero que siempre fue una de sus grandes estrellas guía— en un interludio acústico que condensaba todo lo que Los Tres son: una banda de rock que nunca olvidó de dónde venía la música que los hacía posibles.

En 2023 publicaron además el EP Revuelta, grabado en Estudios del Sur, con versiones nuevas de clásicos como “Déjate Caer”, “La Torre de Babel” y “Hojas de Té.” Un aperitivo. Una promesa de lo que vendría.

Abbey Road y la promesa cumplida: XCLNT

Durante 2025, la formación original de Los Tres tomó un avión a Londres y entró a Abbey Road Studios —el mismo lugar donde los Beatles grabaron casi toda su discografía, donde la fotografía del cruce peatonal frente al estudio se convirtió en una de las imágenes más icónicas de la historia del pop—. Para la portada de XCLNT, los cuatro repitieron el gesto: cruzar el paso de cebra frente al estudio, como en homenaje deliberado a ese legado y como declaración de que estaban ahí, presentes, con todo lo que eso significa.

El objetivo que se fijaron era concreto: recuperar ese “sonido al hueso” que los hace únicos. Sin ornamentos innecesarios. Sin sobreproducción. Cuatro músicos en una sala, tocando juntos, capturando la fricción y la energía de lo que sucede cuando estos cuatro seres humanos específicos ponen sus instrumentos en el mismo cuarto.

El resultado, XCLNT —que en escritura extendida es Excelente, porque los chilenos siempre han tenido esa forma de abreviar el orgullo como si fuera un mensaje de texto—, es su octavo disco de estudio y el primero con la formación original desde La Sangre en el Cuerpo (1999). Veintisiete años. Una generación completa.

Las canciones del disco

El álbum arranca con “Cantar y Amar”, el single que fue adelantado meses antes del lanzamiento. Una carta de intención: la máquina de canciones de Álvaro Henríquez sigue intacta, el cuarteto suena orgánico, y hay en la canción una declaración de principios sobre lo que significa volver —no para repetir, sino para seguir siendo.

Después llega “Como llegaste te vas”, la tonada de sonoridad sureña que ratifica el amor de la banda por la música de raíz chilena. La letra tiene ese filo dulce-amargo que caracteriza a Henríquez: “amor asesino no te quiero nunca más, solo déjame tranquilo y como llegaste te vas.” La percusión de Pancho Molina y la melodía de guitarra de Ángel Parra hacen el resto. El videoclip fue realizado por el estudio Punkrobot —los mismos ganadores del Oscar por el cortometraje animado Historia de un Oso— e invitó al artista visual Garvo para construir una estética que explora “el Chile profundo a través de un personaje que, al estilo de un joven Roberto Parra, recorre paisajes con el corazón roto.”

“La Vida al Revés” es un bolero de esos que Henríquez sabe construir sin que se sienta pastiche: melodía envolvente, slides de guitarra ejecutados con delicadeza, la voz de Álvaro navegando entre la intensidad y la sutileza. Un momento de reposo en el centro del disco que termina siendo de los más memorables.

“INRI” es donde la pluma irónica de Henríquez se desata. Bajo un frenético rockabilly de estética cincuentera, la letra despliega imágenes que mezclan lo sagrado y lo mundano con esa eficiencia que solo los grandes letristas pueden lograr. Una canción que, según la crítica, funcionaría perfecto para cerrar un show en vivo.

“En Pelota” parece entregar pistas biográficas sobre lo que ha sido el proceso de reunión y regreso: “Todo a la venta, el precio lo pones tú. Vuela y revuelta, canciones sueltas llenas de actitud… No soy yo.” Una canción sobre la autenticidad en tiempos de exposición mediática, que suena tanto más honesta viniendo de una banda que no necesita redes sociales para llenar estadios.

El tracklist completo de once canciones transita entre el rock and roll puro, el pop de guitarras, la cueca, el bolero y el rockabilly, en ese equilibrio que solo Los Tres saben mantener sin que se sienta forzado. No reinventan la rueda. La giran con una precisión que veintisiete años de pausa no han opacado.

El sonido de XCLNT

En términos de producción, el disco apuesta por la fidelidad sonora y la interacción en vivo sobre cualquier artificio de estudio. La guitarra de Ángel Parra y la batería de Pancho Molina recuperan el diálogo característico que definió el sonido de la banda en los noventa. El bajo de Titae Lindl hace lo que siempre ha hecho: sostener la arquitectura sin protagonismo innecesario, siendo imprescindible de todas formas. Y la voz de Álvaro Henríquez —”nítida y protagonista”, según la propia banda— transita entre la agudeza irónica y la intensidad emocional con la autoridad de quien ha pasado décadas perfeccionando ese instrumento.

El disco tiene 39 minutos de duración. No hay relleno. No hay canciones de compromiso. Hay, en cambio, algunos momentos de menor altura —la crítica señaló que “Alma a la deriva” y el cierre “Que Vuele” no terminan de despegar con la misma fuerza que el primer tramo del álbum—, pero incluso en sus momentos más discretos, XCLNT suena a una banda que sabe exactamente lo que está haciendo.

La discografía completa: la historia en ocho capítulos

  • Los Tres (1991) — Alerce. El debut. “Un Amor Violento”, “He Barrido el Sol”, “La Primera Vez.”
  • Se Remata el Siglo (1993) — Sony Music. Más pesado, más urgente.
  • La Espada y la Pared (1995) — Sony Music. El pico de la obra. Disco de platino en menos de dos meses. Disco de oro a 25 días del lanzamiento.
  • La Yein Fonda (1996) — registro en vivo de su fonda de Fiestas Patrias.
  • Los Tres MTV Unplugged (1996) — disco de platino en Chile.
  • Fome (1997) — grabado en Nueva York. “Bolsa de Mareo”, “La Torre de Babel”, “Olor a Gas.”
  • La Sangre en el Cuerpo (1999) — el último de la era original. El que antecedió la pausa.
  • Freno de Mano (2000) — disco en vivo de despedida.
  • Hágalo Usted Mismo (2006) — regreso sin Molina.
  • Los Tres (2010) — segunda etapa.
  • Coliumo (2010) — el que la crítica considera su trabajo más débil.
  • Revuelta (2023) — EP de reencuentro con la formación original.
  • Revuelta en Vivo (2025) — 29 canciones del tour de reunión.
  • XCLNT (2026) — el regreso. El octavo. El que todos esperaban.

Lo que XCLNT dice en voz alta

Hay algo profundamente emocionante en la idea de cuatro hombres de más de cincuenta años —que se conocen desde el colegio, que llevan décadas cargando el peso de ser la referencia del rock chileno, que han vivido separaciones, proyectos paralelos, reconciliaciones y la complicada biología de las bandas— entrando a Abbey Road con la intención declarada de no hacer nostalgia, sino música.

XCLNT no es el intento de recuperar los noventa. Es la demostración de que Los Tres, en cualquier década, suenan como Los Tres. Que hay algo en la combinación de esas cuatro personas específicas —esa química particular entre Ángel y Álvaro componiendo, entre Titae y Pancho construyendo el ritmo, entre los cuatro mirándose y entendiéndose antes de que empiece la canción— que no se puede fabricar ni reemplazar.

Café Tacuba les hizo un tributo. Rolling Stone los puso entre los mejores discos de la historia chilena. Llenaron cuatro Movistar Arena de Santiago seguidos. Una nueva generación —de dieciocho años, que no había nacido cuando salió La Espada y la Pared— canta sus canciones en los conciertos con la misma intensidad que quienes las vivieron en tiempo real.

Hay bandas que hacen historia. Y luego hay bandas que son historia, y siguen siendo presentes al mismo tiempo. Los Tres son de las segundas.

XCLNT es la prueba.

La ficha

Los Tres — banda de rock / pop rock / rock alternativo, formada en Concepción, Chile, 1987.

Formación original:

  • Álvaro Henríquez Petinelli (Concepción, 1970) — voz y guitarra
  • Ángel Parra Orrego (1966) — guitarra
  • Roberto “Titae” Lindl Romero (Concepción, 1967) — bajo y contrabajo
  • Francisco “Pancho” Molina Cornejo (Concepción, 1969) — batería

Álbum: XCLNT | Universal Music Chile | 10 de abril de 2026

Grabado en: Abbey Road Studios, Londres (2025)

Singles: “Cantar y Amar” (marzo 2026), “Como llegaste te vas” (abril 2026)

Videoclips: producidos por Punkrobot Studio (Pato Escala y Nj López), ganadores del Oscar por Historia de un Oso

Conciertos de presentación en Chile:

  • 23 y 24 de mayo — Teatro Universidad de Concepción
  • 7 y 8 de junio — Teatro Municipal de Santiago

Influencias declaradas: Roberto Parra, Violeta Parra, The Beatles, The Smiths, BB King, Buddy Richard, Buddy Holly, cueca chilena, rockabilly, jazz huachaca

 

 

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