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Música

«Switcheroo»: el universo de Angel Abaya y su primer gran invento, Gelliverse

En un panorama pop donde la seriedad solemne y la ironía distante compiten por el mismo trono, Gelli Haha hace algo radicalmente distinto…

 

La artista filipina-estadounidense que trocó sus guitarras por sintetizadores analógicos y su nombre por un personaje de caricatura, con un debut que suena como si Studio 54 y el canal Cartoon Network hubieran chocado en un tranvía rumbo a Área 51.

Hay artistas que cambian de estilo musical y hay artistas que cambian de universo entero. Angel Abaya pertenece a la segunda categoría. Nacida el 23 de septiembre de 1996 en Boise, Idaho, de ascendencia filipina por parte de su padre y de raíces inglesas e irlandesas por parte de su madre, Abaya creció entre el jazz que escuchaba de niña —influencia que atribuye a haber encontrado más expresión en su voz— y los musicales que devoraba en el teatro local. Su abuela materna, profesora de música en Great Falls, Montana, y organista de iglesia, le sembró desde temprano el amor por el sonido como vocación.

Desde los 18 años, Abaya se integró de lleno a la escena musical de Boise: tocó en bandas de indie, folk y jazz, colaboró con organizaciones como el Treefort Music Fest y la Boise Rock School, y fue parte de una compañía de danza performativa durante cinco años, primero como músico y eventualmente como directora de programas. Esa combinación de música en vivo con producción teatral, bailarines profesionales y grandes escenarios sería, a la larga, el ADN secreto del proyecto que estaba por nacer.

En 2020, ya firmada con el sello Earth Libraries, lanzó su primer EP, Quaranmood, acompañado de un cortometraje financiado por el COVID Cultural Commissioning Fund, una beca para artistas de Boise durante los confinamientos. Luego vino un cover de “River” de Joni Mitchell, el sencillo “Sleepy Shine”, y la preparación de lo que sería su debut de larga duración.

The Bubble: el primer capítulo

El 5 de mayo de 2023, Abaya publicó The Bubble, un álbum de indie rock y dream pop de diez canciones que la presentaba como una voz notable en la canción de autor contemporánea. El disco era introspectivo, guitarrero, honesto y a veces perturbador. Las reseñas lo calificaron como psicodélico, punk y enraizado en el formato de singer-songwriter. La gira que siguió la tuvo en carretera con su banda completa.

Pero algo no cuajaba. Para entonces Abaya ya vivía en Los Ángeles, a donde se había mudado en 2021 —y donde trabajó como periodista freelance— y sentía que el álbum que acababa de publicar pertenecía a otra versión de sí misma: lo había escrito dos años antes, en Boise. “Fue muerto al llegar para mí”, reconocería después. Se sentía “no bienvenida en su propia vida”, como si vistiera ropa que ya no le quedaba. Fue entonces cuando Gelli Haha comenzó a gestarse.

“Gelli es mi niña interior. Esa niñita que se mete en situaciones traviesas. Una criminal a la que probablemente perdonarías y hasta querrías de amiga. Porque es tan adorable, se la perdona todo.”

— Angel Abaya

El nacimiento de Gelli Haha: personaje, filosofía y Gelliverse

Gelli Haha no es exactamente un alter ego. Abaya ha insistido en esa distinción con claridad quirúrgica: no es una máscara, es una filosofía de liberación. “Angel es la titirittera y Gelli es el títere”, explica. La primera construye, dirige, planea; la segunda sube al escenario a tirar confeti y gritarle a la gente. Y sin embargo, el proyecto no existiría sin la disciplina y el rigor absoluto de la primera.

Lo primero que uno nota en Gelli Haha es que viste completamente de rojo. De pies a cabeza, todos los días, desde 2023: ropa, bolso, esmalte de uñas. “No te estoy poniendo una máscara. Estoy viviendo esto. Estoy comprometida con el bit. Y es genuino. No uso rojo todos los días para llamar la atención —es que estoy invertida en el mundo que estoy construyendo, y quiero que mi arte y mi vida se representen mutuamente.” Cortó su cabello en un bob en homenaje a los años veinte y comenzó a conceptualizar junto a Selby Jenkins, su amiga coreógrafa, los elementos de danza para shows y videos musicales.

El mundo que construyó tiene nombre propio: el Gelliverse. Una esfera sensorial de aventura en la que los dancefloors se convierten en parques de juego. Sus shows en vivo son espectáculos de coreografía intensa: trampolines, juegos de palmas, delfines inflables, máquinas de burbujas que interrumpen peleas de boxeo de juguete, y un escenario bañado en rojo —su color primario y totémico. Ella es, en sus propias palabras, “un camaleón, un acróbata sónico, un performer con un pie en el cosmos y el otro en un sketch de comedia slapstick.”

El encuentro con Sean Guerin y la génesis de Switcheroo

Pocos meses después del lanzamiento de The Bubble, las semillas de Switcheroo comenzaron a brotar. Todo empezó con los sintetizadores galáxicos y las vocales soaring de lo que sería la canción que abre el álbum: “Funny Music”. El catalizador fue Sean Guerin, músico y productor del dúo de Los Ángeles De Lux, a quien Abaya había conocido justo antes de la pandemia. Se reencontraron en Los Ángeles y, con el tiempo, decidieron trabajar juntos.

Guerin trajo consigo sus crates de vinilos y una obsesión compartida por el gear vintage: el boogie y la música funk de finales de los setenta y principios de los ochenta, el disco espacial, los efectos analógicos más extravagantes disponibles en el mercado. Juntos convirtieron demos recién formados en un experimento de alto voltaje, abandonando la estructura meticulosa por algo más libre y electrizante. Cada canción del disco hace uso de un arsenal de juguetes de grabación: el Eventide Harmonizer, el MXR Pitch Transposer, diversas unidades Electrix. El resultado es una textura intencionalmente imperfecta y estrictamente tonta —en el mejor sentido posible.

La primera sesión fue difícil. Abaya, entrenada clásicamente y con tendencia a la sobrepeparación meticulosa, rompió en llanto la primera vez que ella y Guerin trabajaron juntos —precisamente en “Funny Music”— porque nada salía bien. “Nunca me había sentido tan expuesta. Tenía un bloqueo de ‘tengo que estar en lo correcto todo el tiempo — no puedo cometer errores’. Pero Gelli Haha se trata de superar las inhibiciones.” Esa vulnerabilidad, paradójicamente, quedó grabada en el ADN de la canción: sus letras son un monólogo interior existencial que ella describiría como darse permiso para equivocarse.

Switcheroo: disco a disco, canción a canción

Publicado el 27 de junio de 2025 a través de Innovative Leisure —en LP, CD y formato digital, además de una edición limitada en vinilo rojo translúcido— Switcheroo es técnicamente el segundo álbum de estudio de Angel Abaya, pero su debut como Gelli Haha. Diez canciones. Treinta y cuatro minutos. Un disco que suena como Animal Collective colándose en una fiesta de Britney Spears circa 2001, con Kate Bush actuando como DJ y Devo supervisando la cabina de control.

“Funny Music” abre el álbum con un sintetizador retro-futurista que sugiere que Gelli está descendiendo desde su planeta-discoteca. Hay melancolía y rigor en la escritura, incluso mientras la canción está puntuada por efectos de sonido tontos y termina abruptamente con un rotundo “¡BONK!”. Es una declaración de principios: aquí la seriedad y el absurdo no se excluyen mutuamente, se retroalimentan.

“Spit” canaliza el electro-sleaze más underground de los 2000s con una exuberancia participativa digna del programa infantil Yo Gabba Gabba!. “Normalize” es quizás la canción más atrevida del disco: Abaya juega un juego de asociación de palabras directamente al micrófono, encadenando términos que riman pero que van de la homofobia a la difteria sin pudor. “Bounce House” es disco de pileta con inocencia infantil. “Tiramisu” —una thumper de tempo acelerado con vocales que suenan a papel de lija— esconde un juego de palabras devastador: si estiras la palabra “tiramisu” de cierta manera, oyes “Tear, I miss you” (Lágrima, te extraño).

El momento más desinhibido del álbum es “Piss Artist”. Guerin propuso grabar la canción con Abaya ebria; ella se tomó una botella de tequila y lo único que quiso hacer fue hablar. El resultado es un relato en spoken-word burlonamente slureado sobre una anécdota real de ocho años atrás: convenció a todos en una fiesta de quitarse las camisas y orinó en un frasco frente a sus amigos sin el menor remordimiento. “Siento que eso es tan de marca para Gelli.” Sobre un track de electroclash que parece sacado de la época dorada del club Party Monster, voces celestiales armonizan a su alrededor —sugiriendo que hasta los placeres más terrenales del disco tienen propiedades trascendentes.

“Dynamite” presume la voz soprano realmente hermosa de Abaya, interpolada —según la hoja de letras— por el sonido de un ataque de oso. “Gelliverse” canaliza la inanidad más característica del eurodance de principios de los 2000s, pero termina con una coda de una belleza lírica inesperada. Y el disco cierra con “Pluto is not a planet it’s a restaurant”, una pista más oscura y latiente en la que Abaya repite, una y otra vez: “Tengo miedo.” El arco emocional completo del álbum —de la tontería a la vulnerabilidad— se revela en ese cierre. La fiesta siempre termina, y en el silencio que le sigue hay algo muy humano.

“Switcheroo es un ejercicio de soltar el control. Un chiste interno convertido en espectáculo teatral. La participación es alentada. La rendición es obligatoria.”

— Innovative Leisure, comunicado oficial

La recepción: crítica y público

Switcheroo fue recibido con entusiasmo genuino por la prensa especializada. Bandcamp Daily lo eligió como Álbum del Día en su fecha de lanzamiento, describiéndolo como “un experimento de diez pistas en worldbuilding de synth-pop carnavalesco.” Paste Magazine lo catalogó como “un disco de synth-pop punkish post-disco lleno de sorpresas y corazón”, comparando a Abaya con “Magdalena Bay para personas que crecieron con Mark Mothersbaugh.” The Quietus lo describió como “una fiesta de electroclash dentro de un estudio de televisión infantil”, señalando que el personaje de Gelli es “una amalgama de Pee Wee Herman, Electra Heart de Marina Diamandis y una chica fiesta de electroclash de los 2000s.” AllMusic le otorgó tres estrellas y media. En Discogs, los coleccionistas calificaron el prensado en vinilo con 4.61 sobre 5, destacando su extraordinaria calidad sonora.

El 25 de marzo de 2026, Haha reediló el álbum añadiendo el sencillo “Klouds Will Carry Me To Sleep”, lanzado el mismo día — señal de que el Gelliverse continúa expandiéndose.

Por qué importa: el mapa del tesoro al Gelliverse

En un panorama pop donde la seriedad solemne y la ironía distante compiten por el mismo trono, Gelli Haha hace algo radicalmente distinto: se lanza al ridículo con total convicción y emerge del otro lado con algo que suena genuinamente nuevo. No hay cinismo en el Gelliverse. Hay caos, pero es caos con arquitectura. Sus referencias van de Björk a Britney Spears, de Giorgio Moroder a Devo, de Kate Bush a Gwen Stefani y Avril Lavigne —pero el resultado no suena a pastiche. Suena a alguien que digirió todo eso y lo vomitó de vuelta con personalidad propia.

La comparación con Caroline Polachek es inevitable —y los críticos no la han esquivado— pero Abaya tiene algo que la distingue: un sentido del humor que no solo decora la música sino que la estructura. Cuando “Funny Music” termina con un “BONK”, eso no es un capricho. Es una decisión de composición. Cuando “Piss Artist” narra una anécdota de party girl sobre orinar en un frasco, el relato funciona porque Abaya lo entrega con la misma fuerza que si estuviera cantando una balada. La tontería es el método, no el accidente.

Lo que hace que Gelli Haha sea tan prometedora —y tan refrescante— es precisamente esa humanidad equilibrada que los críticos han señalado: sus inseguridades son reconocibles, su humor es accesible, y su voz soprano genuinamente hermosa puede gritar y carcajearse en el mismo compás sin perder ni un ápice de control técnico. Ella misma lo articula mejor que nadie: creó a Gelli como un mundo donde podía sentirse cien por ciento libre para expresar y hacer lo que quisiera. Y resulta que lo que quería hacer era exactamente esto.

 

 

 

 

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